Inspiración, disciplina y estilo: cómo se construye la creatividad

Que onda Banda!

Dibujar —y sobre todo observar dibujos altamente técnicos— muchas veces es difícil.
La neta: no siempre dan ganas de hacerlo.

Es justo ahí donde entra la disciplina.

La disciplina es la que nos mantiene trabajando mientras llegan nuestros invitados:
la inspiración, la motivación y la creatividad.

Porque sí, esos invitados aparecen… pero casi nunca llegan si no estamos trabajando.

Así que veamos cómo podemos hacer más frecuente y más fácil recibir esas visitas creativas.

La inspiración

Una de las formas más directas de activar la inspiración es analizar arte.

Ir a exposiciones, visitar museos, observar obras con calma.
Pero no solo mirar por mirar: reflexionar.

Hay que preguntarnos:

  • ¿Qué obra me generó una reacción fuerte?
  • ¿Qué me llamó la atención?
  • ¿Por qué me gusta esto?

El gusto es totalmente subjetivo.

Nos puede gustar un artista porque:

  • comparte nuestra nacionalidad
  • tiene nuestra edad
  • usa una técnica que nos interesa
  • toca temas que conectan con nosotros

Cuando investigamos más a fondo lo que nos gusta, empezamos a notar patrones.
Y esos patrones van marcando nuestro camino artístico.

Conocernos a nosotros mismos


Parte del proceso creativo también implica entender de dónde venimos.

Nuestra historia personal influye mucho en lo que hacemos.

  • la historia de nuestros padres
  • el país donde crecimos
  • la cultura que nos rodeó
  • la educación artística que recibimos

Todo eso forma parte de nosotros.

Cuando empezamos a analizar esas influencias, podemos identificar algo muy importante:

qué parte de nuestro trabajo realmente nos pertenece.

¿Cómo encontrar tu estilo?

Mucha gente se pregunta:

¿cómo sé cuál es mi estilo de dibujo?

Una forma útil de pensarlo es esta:

Somos una acumulación de influencias.

Nuestros maestros.
Los artistas que admiramos.
Las técnicas que usamos.

Todo eso se mezcla y forma lo que somos.

Muchas veces queremos pensar fuera de la caja.
Pero primero hay que conocer la caja.

No todo nos tiene que gustar

Cuando visitamos exposiciones es normal que muchas obras simplemente no conecten con nosotros.

Y está bien.

No tenemos que admirar todo.

De hecho, normalmente la lista de cosas que realmente nos gustan es bastante pequeña.

A veces incluso nos pasa algo curioso:

  • nos cae bien el artista pero no su obra
  • nos gusta una parte de la obra pero no toda
  • admiramos la técnica pero no el tema

Eso es parte del proceso de desarrollar nuestro propio paladar artístico.

Que un artista sea famoso no significa que tenga que gustarnos.

Aprender a ver el arte antiguo

Muchas veces el arte contemporáneo conecta más rápido con nosotros.

Tiene sentido: comparte nuestro tiempo, nuestras referencias y nuestras preocupaciones.

Pero eso no significa que debamos ignorar el arte del pasado.

Al contrario.

El reto está en encontrar qué elementos todavía pueden hablarnos hoy.

Por ejemplo:

  • los ojos inquietantes de Jacopo Pontormo
  • las texturas suaves de François Boucher

Observar arte antiguo requiere algo más de:

  • paciencia
  • concentración
  • madurez visual

Pero esa observación entrena nuestro ojo.

Y si queremos pintar mejor, vale totalmente la pena.



Disciplina, patrones y estilo

Cuando estudiamos obras de grandes artistas empezamos a reconocer patrones visuales:

  • cómo construyen las figuras
  • cómo usan el color
  • cómo resuelven problemas de composición

Con el tiempo empezamos a adoptar algunos de esos patrones.

Y eventualmente creamos nuestros propios patrones.

Ahí empieza a aparecer algo parecido a un estilo personal.

La creatividad también viene de otros artes

La creatividad no vive solo dentro de la pintura.

También se alimenta de:

  • cine
  • música
  • literatura
  • fotografía

Cada lenguaje artístico tiene ideas que pueden traducirse al lenguaje visual.

Un ritmo musical puede convertirse en composición.
Una escena de cine puede convertirse en iluminación.

Todo suma.

Un proceso simple para construir una imagen

Cuando dibujamos o pintamos una imagen figurativa podemos seguir un proceso sencillo:

  1. Gestura — capturar la energía del movimiento
  2. Estructura — construir la forma
  3. Simplificar la imagen a dos valores
  4. Después desarrollar tonos más específicos

Este tipo de proceso nos da una base sólida para expresar nuestro propio mensaje visual.

Para cerrar

La creatividad no aparece de la nada.

Se construye con:

  • observación
  • disciplina
  • curiosidad
  • estudio de otros artistas

Si hacemos ese trabajo constantemente, poco a poco vamos ampliando:

  • nuestro horizonte artístico
  • nuestras referencias
  • nuestras influencias

Y eventualmente, empezamos a desarrollar algo muy importante:

nuestro propio estilo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *