Lo que aprendí sobre pintura visitando museos en Europa

Hay momentos en los que ir a un museo es recreativo pero no solamente es ir a ver arte.

Podemos entrar con más calma, con la intención de practicar.

Un cuaderno pequeño y un marcador son suficientes ( es lo que puedes pasar ) . No necesitas hacer un dibujo terminado. Puedes estar frente a una obra, hacer un thumbnail rápido y tratar de encontrar directamente la división entre luz y sombra, las gesturas principales , la composición o la dirección que sigue la mirada.

En algunos momentos de mi viaje por Europa fui a museos no solamente para conocerlos, sino para intentar entender qué estaban haciendo los pintores y escultores antes.

Y después de visitar museos en Budapest, Belgrado, Sarajevo, Florencia, Dijon, Toulouse y París, terminé pensando mucho más en qué significa realmente estudiar pintura.

Budapest: cuando la cantidad de pintura figurativa importa

Una de las primeras cosas que noté en Budapest fue la cantidad de obras de pintura y escultura figurativa tradicional y representativa que puedes encontrar.

La comparación con Ciudad de México fue inevitable.

No estoy diciendo que México no tenga buenas obras. Lo que me sorprendió fue la cantidad y concentración de buenas obras que puedes encontrar en Budapest .

Para alguien que está intentando aprender a dibujar y pintar, esto expande.

Cuando empiezas a ver muchas pinturas juntas, puedes comparar cómo diferentes artistas resuelven problemas similares: el cuerpo, el retrato, el paisaje, la luz, los materiales, la composición.

Eso empieza a esclarecer mucho más lo que la pintura y escultura significa .

Belgrado y Sarajevo: estudiar una obra con tiempo

En el Museo Nacional de Belgrado encontré una situación diferente.

El museo era más pequeño que otros que visitaría después, pero precisamente por eso podía recorrerlo con más calma. Además, en los domingos la entrada siempre gratuita y el tiempo disponible hicieron posible algo que para mí fue todavía más valioso: volver.

Puedes regresar a una sala, y hacer una sesion de thumbnails
¿Qué pasa si eliminas todos los detalles y solamente dejas tres o cuatro valores?

¿Dónde está la masa oscura?

¿Dónde empieza la luz?

¿Qué tan grande es la figura dentro del cuadro?

Arte moderno junto al arte tradicional

En muchos museos encuentras también arte moderno y contemporáneo junto a colecciones mucho más antiguas.

Por supuesto, forma parte de la historia del arte y tiene su propio interés.

Pero hay algo que me llama la atención cuando pienso en estos museos: la enorme cantidad de personas que viajan específicamente para ver determinadas obras históricas.

Miles de personas llegan a París, Florencia o Madrid para ver pinturas y esculturas que fueron realizadas hace cientos de años.

No todas esas personas son artistas.

Muchas probablemente no saben analizar una composición, una pincelada o una estructura anatómica.

Y aun así, esas obras siguen teniendo suficiente fuerza como para hacer que alguien pague un boleto de avión, un hotel y una entrada al museo solamente para estar frente a ellas.

Eso me parece interesante.

¿Qué tiene una obra para producir ese efecto?

Florencia: pintura, escultura y entrar en otra época

Florencia fue otra cosa.

Ahí no sentí solamente que estaba viendo obras antiguas. La propia ciudad funciona como parte de la experiencia.

Las casas, las iglesias, los edificios y las calles hacen que sea muy fácil imaginar que estás entrando en un mundo de hace cientos de años.

Y ahí entendí algo que antes tenía mucho más simplificado en mi cabeza: la relación entre pintura tradicional, escultura y el mundo para el cual fueron creadas.

La escultura, por ejemplo, siempre la había asociado casi automáticamente con el mármol.

Después empiezas a ver el proceso, las herramientas, las marcas y los métodos utilizados para trasladar una forma al material final.

También empiezas a entender que una escultura no existe solamente como objeto aislado. Forma parte de un espacio, una arquitectura, una iglesia, una plaza o una comisión.

La historia de la pintura tradicional también está profundamente relacionada con esto.

Durante muchísimo tiempo, gran parte del arte existió porque alguien necesitaba que algo fuera representado: una figura religiosa, un retrato, una historia, una alegoría, una escena histórica.

El artista trabajaba dentro de un sistema de encargos.

Eso también ayuda a entender qué significa que el arte moderno haya empezado a separarse de algunas de esas funciones y que las influencias y referencias que muchas veces tenemos el dia de hoy son puramente modernas .


Francia (Dijon, Toulouse , Castres) : el formato también importa

En Dijon, Toulouse y en Castres encontré algo que a veces se pierde completamente cuando estudias pintura por internet:

el tamaño real de las obras.

Hay salas enormes con pinturas enormes.

Y una pintura de gran formato no se experimenta igual en una pantalla.

Puedes ver una reproducción perfecta en internet y aun así no entender realmente cómo se siente estar frente a ella.

La escala cambia la relación entre tu cuerpo y la pintura.

También cambia cómo lees los detalles.

Puedes estar varios metros atrás y entender la composición completa. Después te acercas y empiezas a descubrir pinceladas, texturas y decisiones que desde lejos desaparecen.

Eso es algo que mi cámara tampoco puede registrar realmente.

Puedo tomar una fotografía de una pintura, pero la fotografía no puede captar todo.

París: cuando la cantidad se vuelve parte de la experiencia

Y después está París.

París es otro nivel.

El Louvre por sí mismo ya es una cantidad absurda de obras, pero además tienes el Musée d’Orsay, el Musée de l’Orangerie, el Musée Rodin, el Musée Marmottan Monet y muchos otros.

Puedes pasar días viendo pintura.

Y creo que eso también explica por qué los museos pueden ser tan importantes para alguien que quiere aprender.

No necesitas encontrar solamente una obra increíble. Necesitas ver muchas.

Porque una obra aislada te puede impresionar.

Pero cuando ves veinte, cincuenta o cien obras empiezas a entender algo diferente.

Empiezas a ver sus obsesiones.

Sus soluciones.

Sus errores.

Sus diferentes periodos.

Las cosas que repiten.

Las cosas que abandonan.

Y también encuentras obras que simplemente no conocías.

Las obras famosas no siempre son las mejores

Algo que me pasó en París fue encontrar obras de artistas muy famosos que no eran las imágenes que normalmente ves reproducidas en internet.

Hay Picassos fuera de las pinturas cubistas por las que normalmente se reconocen.

Hay pinturas enormes que no tenían ni de cerca la misma fama que sus obras más conocidas.

Eso hace pensar en la diferencia entre una obra famosa y una obra que realmente te interesa.

No siempre son la misma cosa.

La fama de una obra depende de muchas cosas: su historia, el artista, el momento en que fue realizada, la manera en que fue reproducida, el museo que la conserva y hasta qué tan fácil es reconocerla en una fotografía.

Pero cuando estás frente al original, todo eso queda un poco de lado.

Estás tú y la pintura.

Y puede pasar que una obra que conocías perfectamente no te produzca demasiado, mientras que otra que nunca habías visto te deje parado frente a ella durante diez minutos.

Rodin si miedo al gesso: el museo también significa descubrir materiales

Una de las cosas que más me llamó la atención de Rodin fue cómo utilizaba la superficie.

El gesso puede ser mucho más respetable de lo que uno creia.

Y verlo físicamente te hace pensar:

Hay artistas que utilizan el material, lo destruyen, lo acumulan, lo raspan y vuelven a construir encima.

Eso también es parte del lenguaje de la obra.

No tienes que tenerle miedo al material.

Haz cosas con él.

Experimenta.

Monet: la técnica no es suficiente

Esta fue probablemente una de las cosas más importantes que me llevé.

Después de ver muchísimos paisajes técnicamente muy buenos, empiezas a reconocer los problemas que todos están intentando resolver.

La composición.

La perspectiva.

La atmósfera.

La luz.

El color.

La profundidad.

Puedes mirar una pintura y pensar técnicamente:

“Esto está muy bien hecho.”

Y entonces ves algo como Monet y piensas:

No jodas.

No porque los otros paisajes sean malos.

Al contrario.

Muchos son técnicamente excelentes.

Pero Monet está haciendo algo que se siente particularmente suyo.

Ahí entendí un poco mejor que la técnica no es suficiente.

La técnica te permite hacer algo.

Pero todavía tienes que decidir qué quieres hacer con ella.

¿Por qué algunas pinturas me pegan más que otras?

Todavía no sé exactamente qué hace que una pintura me pegue más que otra.

También depende de cómo llegas al museo.

Si estás cansado, con hambre, con sed o después de cinco horas caminando, probablemente vas a apreciar una obra de manera diferente.

Pero también importa el sujeto.

Si veo un gato, una mujer, unas flores, un paisaje extraño o alguna cosa que simplemente me resulta atractiva, probablemente voy a darle más atención.

Eso también forma parte de aprender a mirar.

No tienes que fingir que todas las obras te interesan de la misma manera.

Puedes preguntarte:

¿Por qué esta sí me interesa?

Y después intentar descubrir qué hay detrás de esa reacción.

Necesitas ver los originales

Creo que esta es la conclusión más sencilla que puedo sacar de todo el viaje.

Internet es increíble para estudiar arte, pero no contiene toda la experiencia de ver arte.

No puedes encontrar necesariamente todas las obras de un artista.

Puedes conocer sus diez pinturas más famosas y creer que ya conoces su trabajo.

Después llegas a un museo y encuentras obras de otros periodos, estudios, retratos, paisajes o pinturas que nunca habías visto.

Y de repente entiendes algo nuevo sobre la pintura.

Por eso, si estás aprendiendo a dibujar o pintar, creo que vale muchísimo la pena ir a los museos con otra intención.

No solamente para decir:

“Vi a Monet.”

Sino para preguntarte:

Como es la división entre luz y sombra?

A donde me lleva la composición?

Asi como Aléjarse.

Acércarce.

Mirar la superficie.

Comparar una pintura con otra.


Lo que más se repite en los museos

Después de ver tantas colecciones, también me llamó la atención algo muy sencillo.

La mayoría de estas obras terminan girando alrededor de temas que aparecen una y otra vez:

  • retratos
  • paisajes
  • bodegones
  • figuras humanas
  • alegorías
  • religión
  • guerra
  • historia
  • escenas cotidianas

Cambian los artistas, los materiales, los estilos y las épocas.

Pero muchos de los problemas fundamentales siguen siendo los mismos:

cómo representar una persona, cómo representar la luz, cómo construir un espacio, cómo organizar una imagen y cómo hacer que alguien quiera seguir mirando.

Y quizá eso es una de las razones por las que sigo creyendo que vale la pena estudiar pintura tradicional.

No porque todo lo antiguo sea mejor.

Sino porque todavía podemos aprender muchísimo de cómo otros artistas resolvieron estos problemas antes que nosotros.

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