La creatividad y la organizacion

Que onda Banda!

Estar organizado no significa solo tener las cosas en orden.
Significa saber dónde viven nuestras ideas y qué significan.

Para dibujar esto es fundamental.

El dibujo consiste, en gran parte, en tomar el caos visual del mundo y darle estructura. Organizar formas, jerarquías, direcciones, ritmos. Convertir una realidad compleja en algo comprensible sobre el papel.

Como decía Robert Henri en The Art Spirit:
“la organización es belleza.”

Caos y orden trabajan juntos

Es importante entender algo: la organización siempre implica caos.
Y el caos, inevitablemente, genera la necesidad de organizar.

Dibujar o pintar es moverse constantemente entre esos dos polos.

Tomamos decisiones.
Las corregimos.
Las reacomodamos.

Quitamos y ponemos.

Es un proceso continuo de ajuste para diseñar las formas del modelo y también las del entorno.

Con el tiempo buscamos un punto específico:

  • tener suficiente control del pincel o del carboncillo
  • pero mantener suficiente dificultad para seguir creciendo

Cuando eso ocurre aparece algo muy valioso.

El estado de Flow

El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi describió este estado como flujo.

Es ese momento en el que:

  • perdemos la noción del tiempo
  • la atención se vuelve total
  • la actividad misma se vuelve recompensa

Una especie de meditación activa.

Como artistas, entrar en ese estado con frecuencia es una de las formas más puras de aprendizaje.

Liberar la mente

La organización también tiene un efecto práctico: libera espacio mental.

Cuando nuestras tareas están claras, la mente puede dedicarse a lo que realmente hace bien: generar ideas.

El consultor de productividad David Allen suele decir que el cerebro es excelente para crear ideas, pero terrible para almacenarlas.

Por eso necesitamos herramientas externas:

  • lluvia de ideas
  • mapas mentales
  • un sketchbook de bolsillo
  • notas rápidas de emociones o imágenes

La cabeza es buena para imaginar.
Pero las ideas necesitan un lugar donde vivir.

Clasificar las ideas

Cuando anotamos ideas con frecuencia, empezamos a entenderlas mejor.

Con el tiempo podemos clasificarlas. Por ejemplo:

  1. ideas que pueden convertirse en un buen dibujo
  2. ideas interesantes en su estado crudo
  3. ideas que necesitarán referencias
  4. ideas que funcionan como estudios (color, composición, técnica)
  5. ideas que podrían convertirse en series de obras

Algunas de estas series pueden durar meses.

Asignar recursos

Una vez organizadas las ideas, llega otra etapa importante: asignar recursos.

Cada proyecto necesita responder algunas preguntas simples:

  • ¿cuánto tiempo va a tomar?
  • ¿cuánta energía requiere?
  • ¿es importante o urgente?

Priorizar significa aceptar algo incómodo:
no tenemos energía para todo.

Es ingenuo pensar que sí.

Primero lo importante

Nuestros recursos son finitos.
Los proyectos son infinitos.

Por eso conviene hacer lo más difícil cuando tenemos más energía.

Para muchas personas ese momento ocurre por la mañana.
Ahí es donde conviene atacar los estudios más demandantes.

Después pueden venir las tareas menos intensas.

En mi experiencia, mientras más claro tengo qué actividad debo hacer en ese momento, más fácil es hacerla.

La visión

La visión es lo que empuja la acción.

Es decidir un trayecto y trabajar hacia atrás desde el resultado final: una especie de ingeniería inversa del proyecto.

Algunos artistas visualizan la imagen que quieren pintar. Buscan la versión mental más clara posible antes de empezar.

Otros encuentran la imagen dibujando en modo búsqueda.

Ese es mi caso muchas veces: hacer sketches hasta que aparece algo interesante.

A veces encuentro buenas imágenes.
Otras veces solo pierdo tiempo.

Así funciona el proceso.

Darle estructura al proceso

Por eso es útil introducir pequeñas estructuras:

  • alarmas de 30 o 40 minutos
  • fechas límite
  • sesiones de trabajo definidas

Incluso cuando trabajamos solos.

Cuando colaboramos con otros artistas esto se vuelve aún más importante. Hay proyectos —como murales— donde el trabajo de una persona depende directamente del avance de otra.

La sinergia al colaborar

Cuando trabajamos con otros lo ideal es una relación 51 / 49.

Es decir: una sinergia.

Dos personas trabajando juntas para producir un resultado mayor que la suma de sus partes.

Esto exige algo importante: empatía.

Comprender a los demás, reconocer nuestras propias reacciones y aceptar que a veces podemos equivocarnos con lo que decimos o hacemos.

Muchas veces reaccionamos mal simplemente porque:

  • tenemos hambre
  • estamos cansados
  • estamos frustrados
  • nos sentimos solos

Ser consciente de eso también forma parte del proceso creativo.

Descansar también es parte del trabajo

A los artistas nos pasa algo común: cuando estamos dentro de un proyecto solo queremos seguir trabajando sin parar.

Pero descansar también es parte del proceso.

El descanso permite:

  • reorganizar ideas
  • digerir lo aprendido
  • recuperar energía mental

Es como afilar la sierra.

Tener otros hobbies, parar de estudiar por momentos y salir del estudio puede ayudar a regresar con más claridad.

Manejar el caos

En el fondo, todo esto tiene un objetivo.

Intentar manejar, aunque sea un poco, el caos del universo.

Organizar nuestras ideas, nuestro tiempo y nuestra energía nos da más control sobre algo muy concreto: lo que aparece en el dibujo.

Y si ese control mejora, también mejora la posibilidad de decir algo verdadero con nuestras imágenes.




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