Puedes estudiar un fundamento y uno de ellos es la imagen completa

Qué onda banda.

En una sesión de dibujo podemos estudiar muchas cosas.

Podemos estudiar anatomía.

Podemos estudiar gestura.

Podemos estudiar perspectiva.

Podemos estudiar luz y sombra.

Pero hay un fundamento que muchas veces olvidamos y que pocas sesiones aprovechan realmente.

La composición.

En muchas ocasiones una sola pose ya cuenta una historia completa, y los escultores saben eso muy bien. Una escultura puede vivir perfectamente por sí sola porque toda la atención está puesta en una única figura.

El dibujo, sin embargo, tiene una libertad diferente.

La hoja puede contener muchas ideas al mismo tiempo.

Cada nueva pose deja de ser únicamente un estudio y se convierte en una oportunidad para construir una imagen más interesante.

Aquí ya no estamos dibujando personas.

Estamos organizando formas.

No dibujamos personas, componemos una imagen

Este cambio de mentalidad lo cambia todo.

Cuando empieza una nueva pose es muy fácil pensar:

“Voy a dibujar otra figura.”

Pero esa no es realmente la pregunta.

La pregunta es:

¿Cómo ayuda esta nueva figura a la composición que ya empecé?

Cada pose añade una nueva masa, una nueva dirección y un nuevo peso visual.

La página deja de ser una colección de dibujos y empieza a convertirse en una sola imagen.

No todas las poses ocupan el mismo espacio

Una figura de pie suele ser muy sencilla de acomodar.

Tiene una dirección clara y ocupa principalmente un espacio vertical.

Una figura acostada es completamente distinta.

Ocupa mucho espacio horizontal.

Puede dividir la hoja.

Puede bloquear otras figuras.

Por eso no basta con copiar la pose.

También necesitamos pensar dónde va a vivir dentro de la composición.

No todas las poses necesitan terminarse

Este es probablemente uno de los cambios más difíciles de aceptar.

Cuando pensamos en composición dejamos de sentir la obligación de terminar cada dibujo.

Algunas poses solamente aportan una línea de acción.

Otras únicamente una silueta.

Algunas desaparecerán detrás de otra figura.

Y está bien.

El objetivo ya no es que cada dibujo funcione por separado.

El objetivo es que la página completa funcione como una sola imagen.

Piensa también en el espacio negativo

Normalmente observamos únicamente las figuras.

Pero los espacios entre ellas también tienen forma.

Esos huecos generan ritmo.

Generan equilibrio.

Generan descanso.

Muchas veces mover una figura unos centímetros cambia por completo la composición porque transforma el espacio negativo.

No solamente estamos acomodando cuerpos.

También estamos diseñando los espacios que quedan entre ellos.

La siguiente pose empieza antes de que el modelo cambie

Cuando termina una pose ya puedes empezar a tomar decisiones.

Pregúntate:

¿Dónde necesita más peso la composición?

¿Dónde hace falta un vacío?

¿Necesito una dirección diferente?

¿Me hace falta una figura grande o una pequeña?

La siguiente pose no empieza cuando el modelo se mueve.

Empieza cuando decides qué necesita la imagen.

Cambia de escala

No todas las figuras deben tener el mismo tamaño.

Una figura dominante puede convertirse en el punto focal.

Otras pueden apoyar la composición sin competir por la atención.

Cambiar de escala crea variedad, profundidad y jerarquía.

Exactamente igual que en una pintura de paisaje o en una composición de bodegón.

Sigue construyendo un punto focal

Aunque tengas diez figuras en la página, el espectador debería saber dónde mirar primero.

Puedes lograrlo haciendo una figura más grande.

O colocando la gestura más interesante.

O dejando mayor contraste.

O simplemente rodeándola de más espacio.

La composición sigue necesitando una jerarquía.

Porque cuando todas las figuras son igual de importantes, ninguna termina destacando.

Un estudio de composición

Muchas veces pensamos que una sesión de dibujo consiste únicamente en copiar al modelo.

Pero también puede convertirse en un laboratorio para estudiar composición.

Cada pose es una nueva forma.

Cada espacio vacío es otra forma.

Cada dirección crea un ritmo diferente.

Y poco a poco dejamos de llenar páginas con dibujos aislados para empezar a construir imágenes completas.

Ese cambio de mentalidad probablemente sea uno de los ejercicios más útiles que podemos hacer con un sketchbook.

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